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Lunes, 29 de Junio de 2020
GUACAMAYOS ROJOS PARA RESTAURAR LA PALETA DE COLORES DEL IBERÁ

“Devolver naturaleza para desarrollo social sustentable”, debería ser el eslogan de las acciones de un entusiasta equipo de naturalistas, ecologistas y entidades que aspiran a que el humedal correntino recupere su biodiversidad a pleno. Sin olvidar a los pobladores que viven en él.

Mané y Marisi no ocultan la sonrisa al ver el vuelo rasante de “Yerbalito”, uno de los cinco ejemplares de guacamayo rojo que desde ayer son libres en el Norte del gran parque Iberá. A la devolución en etapas de Aramí y Mbareté, dos yaguaretés nacidos en el humedal, se suman otras especies que supieron completar el arcoíris de la biodiversidad correntina.

Marianela “Mané” Masat y Marisi López son parte de un enorme equipo de personas que trabajan en un ambicioso programa de devolver a los esteros, lo que la caza indiscriminada erradicó en 500 años de conquista.

“En un contexto de crisis climática, crisis ecológica y actualmente crisis sanitaria, tras la pandemia, el turismo de naturaleza se posiciona como un nuevo modelo productivo capaz de sostenerse en el tiempo, a partir de la conservación de los ecosistemas. En Corrientes, tuvimos el coraje de haberlo probado, y funciona”, expresó Marisi López Coordinadora del Proyecto Iberá.

Mané es la coordinadora del Proyecto de Reintroducción de Guacamayo Rojo de la Fundación Rewilding Argentina, y detalla punto por punto el proceso de readaptación de los guacamayos, a la vida salvaje, porque la idea es que estos cinco liberados ayer y otros 10 que ya vuelan en los esteros se desenvuelvan sin necesidad de cuidados humanos.

La tarea de quienes trabajan en el proyecto no es sencilla y la historia de la desaparición del “Ara chloropterus” como los científicos llaman al guacamayo rojo lo prueba.

Desde la Fundación Rewilding Argentina informan “varios registros de exploradores entre 1809 y 1945″ dan cuenta del vuelo de la colorida especie que “su caza para alimento, mascotismo y ofrendas, sumadas a la actividad ganadera que se desarrolló en los siglos XVIII y XIX lo llevaron a la extinción”.

Ese es el pasado que la acción de los naturalistas y ecologistas trata de restañar y no sólo con un sentido conservacionista rígido, ya que el plan es convertir a los esteros en un modelo de producción de naturaleza y desarrollo social de sus comunidades sin dejar de lado la sustentabilidad del ecosistema.

Así lo explicó Marisi López cuando señaló respecto al guacamayo rojo “su gran tamaño y colores vibrantes convierten a esta ave carismática en un atractivo turístico, que se suma a su esencial rol ecológico. Muchos visitantes ya pudieron disfrutar y fotografiar el vuelo del guacamayo rojo en libertad”.

Proceso complejo

Devolver a la vida salvaje especies que viven en cautiverio es un proceso complejo. Requiere del trabajo colaborativo de gobiernos, instituciones como el Ecoparque de Buenos Aires y Fundación Temaikèn, entidades como Rewilding Argentina y el Gobierno de la Provincia de Corrientes que toma estas actividades como política de estado.

Ya son 15 los guacamayos que habitan y sobrevuelan el Norte del gran parque Iberá, para revitalizar el bosque paranaense.

Mané refuerza el tono pedagógico para narrar “cuando los animales destinados a ser liberados se trasladan hacia el Centro de Conservación de Fauna Silvestre Aguará, en la provincia de Corrientes, se consolidan los grupos de individuos y se realizan los chequeos sanitarios necesarios para descartar enfermedades que puedan ser incorporadas en el ambiente silvestre tras su liberación. Luego, empieza un arduo trabajo para prepararlos a la vida en libertad.

Luego se les “enseña a aterrizar, a manejarse en su ambiente natural, a ejercitar el vuelo continuado para alcanzar mayores distancias”.

“También se les enseña a reconocer los frutos nativos y a volar en estratos altos, ocupando árboles emergentes del paisaje”, agregó.

Masat describe: “Al abrir las puertas del recinto, los llamamos con un silbato para que vuelen a la primera estación de alimentación. A medida que avanza el tiempo, se aumenta la separación entre las estaciones de alimentación para que, progresivamente, recorran mayores distancias.” Una vez liberados, un pequeño transmisor de radio que les fue colocado permite el seguimiento de cada individuo en el campo, para verificar su adaptación.

 

Huevos y polluelos crean esperanza

 

Los cinco guacamayos se suman a una población inicial de ocho individuos que fueron liberados en el portal Cambyretá, al Norte del parque nacional Iberá. Esta ave frugívora juega un papel crucial en el funcionamiento de las selvas correntinas, al dispersar frutos y semillas de gran tamaño de varias especies de árboles nativos. En el largo plazo, el proyecto busca devolver la integridad de las poblaciones de guacamayos y, en consecuencia, la integridad a los bosques de Iberá, fundamental para que estas aves puedan armar sus nidos y prosperar.

En 2019, se observó que una pareja comenzó a utilizar y defender una caja nido donde colocó tres huevos, representando el primer evento reproductivo registrado en el proyecto. Asimismo, en 2020 se pudo registrar la puesta de huevos de una segunda pareja; en ambos casos viables lo cual representa excelentes noticias. Se espera que en la próxima temporada reproductiva hayan puestas exitosas que produzcan pichones.